Debe ser una locura eso de levantarme cada mañana esperando que el día me depare algo emocionante que rompa la rutina de este invierno que de momento solo me ha dejado frió en los huesos y esa oscuridad que hace que parezca que la noche no termina de marcharse. Debe ser una locura que piense que la vida es algo mas que esperar que el sueldo me llegue para pagar las facturas, que mis hijos terminen sus estudios y mi marido no se vaya con otra. Por lo visto debe ser una locura que quiera reírme a carcajadas de cualquier cosa, emocionarme con una frase leída o con un gesto observado, conversar con alguien que tenga algo que contar, leer un libro que me haga viajar a otra época y hacer el amor todos los días.
Debe ser una locura intentar inculcar a mis hijos que nunca el tiempo es perdido, que siempre hay una segunda oportunidad, que no es verdad que hay cosas para las que no hayamos nacido, que podemos hacer todo lo que nos propongamos , que nadie debe decirlos nunca lo que pueden o no pueden hacer, que son ellos y solo ellos los responsables de sus vidas, de sus errores y sus aciertos, de sus victorias y de sus derrotas.Por lo visto debe ser una locura que me niegue a perder la capacidad de sorprenderme, que quiera volver a enamorarme mil veces de mi marido y que no quiera oír ni hablar de envejecer.
A este proceso y mas si eres mujer lo llaman crisis de los cuarenta y un millón de cosas mas que empiezan por síndrome de algo, lo tratan los psicólogos con terapia y los psiquiatras con ansioliticos y antidepresivos.
Pues bien, por si alguien me lee y esto le interesa algo, les contare mi teoría sobre lo que a mi y a muchos y muchas nos pasa cuando nos vemos las segundas canas y las terceras arrugas de expresión.
Nos pasa que ahora que ya hemos crecido que somos mas seguros, que ya sabemos quien somos, lo que no queremos, lo que nos gusta y lo que no, que somos capaces de reírnos de nosotros mismos, que solo nos ponemos la ropa que nos sienta bien, que tenemos claro como nos gusta el café y que sabemos como se va a cualquier sitio aunque no vayamos, ahora viene la vida a decirnos que somos mayores.
Pues haya cada cual, yo no pienso hacerlo, pienso levantarme cada día con el propósito de seguir viviendo, si queréis acompañarme aquí estoy.
P.D: Absténganse de acompañarnos todas aquellas personas a las que le gusten los domingos. Gracias
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