Respira, así, muy bien, otra vez, hasta veinte y vuelve a empezar.
Que no, que no vas a hiperventilar, confía en mí, mujer.
Empecemos otra vez. Inspira... Espira...
Vete a la mierda Juan, que no respiro más porque no me da la gana. Si estaba mejor antes que te diera por esta gilipollez, que eres tú el que me estas poniendo mala, joder!
Tienes que ir al médico Eva, cada día estas peor, pero no ves que pierdes los nervios con nada que te diga.
No, Juan, no, con nada que me digas no, que nos hemos metido a las cuatro en el súper y son las cinco y no te has decidido por ninguna marca de cerveza, coño. Que me he dado veinte vueltas por la perfumería, que huelo igual que una mona del zoo, que la chica se viene detrás de mí porque piensa que voy a robar.
Además, que qué hago yo dándote explicaciones en la mitad de un súper y a voces! Que va a pensar todo el mundo que estoy loca!!!!!
Tranquila cariño, nos vamos a casa y ya está, ya pasó.
Serás gilipollas, que me tranquilice! Pero qué clase de situación es esta?
Mira Juan que no te aguanto, que eres tonto de baba, que me caes fatal, que no tienes ni idea de tratar a una mujer, pero en que estaría yo pensando, madre mía
Tú te has mirado? Pero ahora no te mires!!! A ver, Juan, que es una forma de hablar, que no entiendes nada.
Que yo sólo quería un amigo con quien salir a cenar y un polvo de vez en cuando y llevas seis meses instalado en mi casa!
Que cuando te dije quédate a vivir era una forma de hablar, lo propio después de un orgasmo de cuarentona que llevaba una temporada más sola que la una.
Que lo de tráete algo para estar cómodo el fin de semana, era el pijama y el cepillo de dientes, no tu colección de calzoncillos de la suerte.
Pero tú no te das cuenta de nada o que?
Eva, cariño,¿tu ya no tienes la regla verdad?
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