domingo, 16 de marzo de 2014

Esas cartas de amor que empezaban así...

Me he levantado esta mañana oliendo a ti, has sido mi primer pensamiento al despertar y el primer café de la mañana tenía el dulce sabor que me dejaron tus besos.
No tiene sentido el día sin la motivación de volver a verte y el reloj vuelve a ser mi enemigo en este día que no será perfecto si no lleva tu nombre. 
No hay nada que diga o haga que no me recuerde a ti.
Observo a la gente sentada a mi lado en el autobús y me pregunto si al mirarme adivinarán lo que me pasa, si se preguntarán si la sonrisa de mis labios tiene la forma del amor que siento. Miro sus caras, sus gestos tristes y ausentes, sus miradas fijas en los periódicos del día y pienso que pierden el tiempo porque nada tiene sentido si no aman como yo.
Siento el poder infinito, la fuerza sobre humana, la inmortalidad del amor, siento que todo es posible,  que ya todo será posible.
Me pregunto que estarás pensando, si estarás pensando en mi, si sentirás que te pienso cada segundo.
Ya no recuerdo que pasaba antes de ti, como si antes de ti yo no existiera, como si el tiempo vivido antes de ti fue un tiempo dormido que despertó contigo.
Siento que todos caminan despacio a mi alrededor.
La sinfonía de latidos que hay dentro de mi componen la canción de nuestras vidas...pompón,pompón,pompón... a veces lento, más deprisa si te pienso, aún más deprisa si te beso, desbocado si me rozas..., tan intenso, que será imposible olvidar la melodía ni aunque viviera mil vidas y sólo por eso cuando el último día de mi vida alguien me pregunte si mereció la pena, tararearé esta canción y diré....mereció la pena.









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