Inventó caminos y los recorrió.
Yo le decía: "Para, deje que te encuentre". Nunca me escuchó.
Por joven, por impaciente, por inconsciente, por diferente, porque no era el momento, no sé.
La he vuelto a ver hace pocos días. Me dijo que echaba de menos los momentos sin prisa, esos que no tienen más remedio que dejarse llevar por el ir y venir de los minutos y los segundos que, aburridos, bostezan y dormitan en el reloj de la cocina. Que echaba de menos el silencio en su cabeza, ese vacío que deja el murmullo constante de los pensamientos.
Que muchas veces, igual que antes, sentía que estaba en un lugar que no le correspondía y haciendo cosas que no le hacían feliz; pero que ahora, a diferencia de entonces, se sentía cansada, muy cansada.
Le pregunté: "¿Qué harás ahora? ¿Dejarás de buscar?"
Me respondió que no. Me dijo: "Sólo voy a cambiar de estrategia. Ahora voy a parar y dejar que me encuentre"
Me fui pensando en ella, en por qué ahora.
Por diferente, porque era el momento, no lo sé.
Ella, mi ella...
No hay comentarios:
Publicar un comentario