Es nuestra forma de amar lo que nos identifica,lo que nos diferencia a unos de otros.Dar y recibir no es un acto reciproco y eso es algo que debemos aprender.Cuando el amor se cruza por primera vez en nuestras vidas creemos en el sin mas,sin limites ni matices,pero pasado el primer momento queremos recibir en la misma proporción que damos y eso no siempre es posible.
Abandonamos muchas veces el mullido colchón del amor,porque nos sentimos infelices al no adivinarnos querido por el otro,sin haber agotado el tiempo concedido por la vida y el destino para disfrutar de la sensación única de ser amado.
Nos despedimos antes de tiempo del único lugar que existe donde no importa el color ni el aspecto,ni los antes,ni los quizá ni el miedo y salimos corriendo a buscar el lugar donde viven los finales sin perdices.
Quizá no deberíamos poner siempre las condiciones y aceptar que hay otras formas de amar,de sentir y desear,de necesitar.
viernes, 29 de marzo de 2013
amar
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Tienes mucha razón, darse tiempo para la comprensión, para ser con el otro, para ir madurando uno mismo. Especialmente en el primer amor. Luego, el final que sea el que sea...
ResponderEliminarSaludos.